Sequedad en la piel

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Sensación de opresión, hormigueo, falta de flexibilidad… Con la piel seca o muy seca, se suelen tener estas sensaciones desagradables en la cara y el cuerpo, especialmente después de un baño o una ducha. Este tipo de sequedad es típica de un tipo particular de la piel, y a menudo puede confundirse con piel deshidratada, cuya condición es meramente temporal.

La deshidratación afecta a todos los tipos de piel, por lo que, para restaurar permanentemente la protección y la comodidad de la piel, se debe restablecer el equilibrio del agua que le llega.

Con el inicio de los meses de invierno, nos solemos quejar de la sequedad en la piel y el empeoramiento de algunas afecciones crónicas de la piel, como dermatitis atópica, neurodermatitis, eccema exógeno y seborreico, psoriasis, ictiosis y muchos más, que aumentan con la entrada de las bajas temperaturas.

Aproximadamente 1 de cada 4 personas tienden a desarrollar síntomas de ‘’piel seca’’, o una patología también llamada Xerosis. Esta enfermedad se caracteriza por tener piel menos elástica, áspera, pelada y propensa a infecciones y cambios inflamatorios en la piel. Las áreas más afectadas son las manos, los glúteos y la cara, pero los síntomas se pueden observar en cualquier parte del cuerpo y generalmente se acompañan de picazón de intensidad variable.

Cualquiera que sea tu tipo de piel, algunos factores pueden causar o promover una sensibilidad extrema.

¿Qué es la piel deshidratada?

Ya sea que tu piel sea seca, mixta, normal o grasa, puede deshidratarse por factores agresivos externos. Constituyendo un enlace entre el cuerpo y el entorno externo, es ante todo una barrera contra los agresores, que pueden ser físicos (golpes, diferencias de temperatura, vientos…) o químicos (tensioactivos, irritantes).

La piel deshidratada no tiene vida, es áspera o irregular al tacto, y a veces se puede llegar a agrietar.

Tipos de piel

Algunas pieles están naturalmente bien hidratadas o menos secas que otras. Las pieles secas, ya sea con Xerosis leve, Xerosis de dermatitis atópica o ictiosis, contienen mucha más agua que la piel normal. Esta sequedad se debe a anomalías en el metabolismo de los lípidos (seramidas), proteínas (proteasas, filagrina) o incluso más anormalidades en la diferenciación epidérmica.

Formas transitorias de la piel seca:

Las formas más leves de Xerosis son las más comunes. Estas condiciones se corrigen fácilmente mediante el uso de emolientes.

  • Xerosis de edad avanzada: es más pronunciada en el área de las extremidades.
  • La Xerosis del invierno es una complicación de la Xerosis leve, influenciada por el frío y el viento.
  • La Xerosis inducida corresponde a las pieles deshidratadas por el producto de limpieza que contienen tensioactivos demasiado agresivos (jabones ). Del mismo modo, el tratamiento irritante con el uso de retinoides y ácidos de frutas, seca la piel.

Piel patológicamente seca:

Xerosis atópica: la dermatitis atópica o eccema se presenta con una sequedad cutánea poco o muy marcada. Asociada con alteraciones estructurales de la epidermis, esta sequedad es responsable de la penetración de los alérgenos y la pérdida de agua a través de la epidermis. Algunas condiciones severas de desnutrición pueden provocar o agravar la sequedad de la piel.

El conocimiento de las causas de la sequedad en la piel juega un papel muy importante en el tratamiento efectivo de la patología, por lo cual es de suma importancia el diagnóstico médico y tratamiento adecuado.

Debe tenerse en cuenta que la piel seca requiere un cuidado especial y el uso de lociones sin contenido de perfumes o alcohol. Los productos también deben ser lo suficientemente grasos.

Incluso un problema dermatológico grave como la Xerosis se puede controlar. No siempre se requiere de un cuidado excesivo o de numerosos productos cosméticos. Solo tenemos que aprender a tratarla.